martes, 27 de diciembre de 2011

La casa sombria

Esa es la casa sombría, evita pasar por ese lado de la acera -dice el viejo a su nieto- mientras señala con el dedo una casa que, por poco, se derrumba sola; el niño, atemorizado, se aferra a la mano de su abuelo y oculta su cándido rostro en el brazo derecho del viejo.

Del otro lado de la calle se alza una casa que parece ser mas vieja que los Siglos, se encuentra casi en ruinas; sus muros hablan de un pasado esplendoroso mas ahora se encuentran carcomidos por el salitre que trepa por ellos devorándolos glotonamente y un araposo hombre que luce cansado invita a los transeúntes a descubrir el secreto, la magia que ese hogar esconde:
- Ven! pasa! Esta es la casa sombría poseedora del jardín de la eterna primavera! -Dice, y sus ojos se llenan de un extraño brillo; parece rejuvenecer no obstante su cuerpo encorvado por los años. La gente lo empuja, lo ignora o lo ofende... nadie pasa.

Cae la noche cubriendo todo con su manto y la casa se observa en tinieblas, ni una leve luz se filtra a travez de los verdosos cristales, Bah! Eterna primavera! Locuras!

El hombre cruza la puerta sin molestarse en cerrarla, nadie entra y el desea visitantes. Camina en la oscuridad con el paso seguro de quien conoce el camino. Alza una oración pidiendo que al siguiente día alguien desee atravezar ese corredor en su compañia. Su mano huesuda y arrugada aparta una cortina raida por los años y empieza la magia: Cruza el portón trasero... se transforma es ahora un joven sonriente que se regocija en ese hermoso jardín de la primavera eterna, aves multicolores surcan el cielo azul y la fuente al centro canta alegres melodias acuosas mientras el joven sonriendo y girando con los brazos abiertos grita "Este es el jardín de la eterna primavera!" Goza la "noche-día" para comenzar la mañana siguiente con su eterna letanía, no dormirá...Quien rayos necesita dormir?

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